El vuelo de las monarcas

17-02-2013

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LA PANTALLA DEL SIGLO por Annemarie Meier

La evolución está escrita en las alas de las mariposas” es una cita de Darwin con la que se promueve la película Flight of the Butterflies (El vuelo de las monarcas). La producción canadiense que contó con la colaboración de instituciones públicas como Sectur, Conaculta, el Estado de México y Michoacán se exhibe en macropantallas y tercera dimensión de cine y museos de nuestro país.

El vuelo de las monarcas narra la historia del biólogo canadiense Dr. Fred Urquhart, quien dedicó su vida a la investigación de los movimientos del insecto en sus distintas etapas de desarrollo. Observamos cómo de niño nace en Fred la pasión por las bellas y enigmáticas mariposas, cómo el joven científico encuentra un método para seguir los vuelos del insecto a través de la fundación de la Insect Migration Association. Con material de archivo, cartas, mapas y recortes de periódicos, la película traza el avance de los estudios hasta una región de Texas en donde las mariposas parecen desaparecer del mapa: hasta mediados de los años setenta, los científicos se enteran de que cada año millones de monarcas llegan a pasar el invierno en los bosques de Michoacán y el Estado de México.

La historia del biólogo canadiense está ficcionada como biopic de época y se entrelaza con el documental sobre la mariposa monarca, sus etapas de desarrollo, su hábitat y movimientos migratorios. Realizados en cámara súper lenta a 120 cuadros por segundo, se aprecia cada detalle del aleteo de las mariposas, los movimientos de la oruga sobre las hojas del algodoncillo, su manera de masticar, la construcción de la crisálida, el “nacimiento” de la mariposa y el vuelo de miles de monarcas sobre los campos de Canadá, Estados Unidos y los bosques invernales del centro de México. La parte documental de la película está acompañada por la voz de una narradora que guía la observación del espectador y explica las etapas de desarrollo, como, por ejemplo, la metamorfosis que sufre el insecto al interior de la crisálida, transformación que se logró ilustrar mediante la resonancia magnética y la micro tomografía por computadora.

La película dirigida por el inglés Mike Slee, quien escribió el guión en colaboración con la canadiense Wendy MacKeigan, humaniza a las mariposas al estilo de las películas infantiles. “Bautiza” a una monarca con el nombre de Dana (por el nombre científico danaus plexippus de la monarca del norte del continente), habla de la hija y nieta de Dana cuando ilustra los movimientos migratorios de las distintas generaciones de mariposas.

Hay que admitir que la técnica 3D crea algunos efectos verdaderamente mágicos, cuando, por ejemplo, miles de mariposas parecen salir de la pantalla para apoderarse de la sala de cine y pasar aleteando frente a los asombrados espectadores. También la observación de detalles, las etapas del desarrollo y los datos de la migración impactan: la superficie de las alas, la corporeidad de la oruga y su metamorfosis a mariposa convierten la ciencia en belleza y poesía. Sin embargo, la película, que dura menos de una hora, no logra integrar las distintas partes y tonos en un filme homogéneo y convincente. El guión deja huecos y dudas en el contenido y la forma con su historia de época, música de fondo y narración parece anticuada. La parte mexicana queda extremadamente corta, pobre y está llena de clichés. En pocos minutos se muestra un pueblo mexicano con mercado y papel picado colgado, un campesino con burrito y los bosques de un santuario de mariposas. El filme termina de manera bastante abrupta. Los enormes peligros que amenazan a la monarca y su migración sólo se mencionan pero no se tematizan. Los problemas del cambio climático, la degradación de la tierra y la tala de los bosques ya no se desarrollan. Al igual que una ficción, todo termina cuando el científico canadiense encuentra la respuesta al enigma: ¿Dónde quedaron las mariposas?

A El vuelo de las monarcas le falta la visión de un documentalista que hace difusión de la ciencia como la que caracteriza Mariposas monarcas… adivinanzas para siempre, de Iván Trujillo (1988). Tampoco despierta la admiración como El pueblo migratorio (Le peuple migrateur), de Perrin, Cluzaud y Debats (2001), ni divierte como El viaje del emperador, de Luc Jauqet (2005), y El congreso de los pingüinos, de Hans-Ulrich Schlumpf (1993), ni crea metáforas y alegorías como Microcosmos, de Nurisdany y Pérenou (1996), y Atlantis, de Luc Besson (1991).